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Las piscinas y los spas requieren algún tipo de desinfectante para mantenerlos seguros con tal de que los nadadores y bañistas los puedan usar sin peligro. Hay todo tipo de contaminantes que pueden introducirse en el agua: polvo, insectos, algas, arena, basura general que se vierte y luego se introduce en la piscina… Asimismo, los árboles pueden arrojar savia y hojas al agua. Los nadadores pueden dejar cabello, piel seca, bronceador, cosméticos, sudor e incluso orina. En general, sin el uso de un desinfectante, nuestras piscinas y spas se convertirán rápidamente en un desastre desagradable y dañino.

Un desinfectante es un químico que destruye la suciedad y mata los microorganismos. Hoy en día hay varios desinfectantes en uso; los tres más comunes son el cloro, el bromo y la biguanida.

 

Un desinfectante tiene tres funciones importantes:


  1. Desinfectar. Esto significa matar todas las bacterias, algas y organismos que causan enfermedades. El desinfectante proporciona un desinfectante residual que permanece en la piscina durante un período de tiempo determinado para seguir destruyendo a los recién llegados.
    2. Para oxidar. Para destruir toda la suciedad y materia inorgánica en el agua. Un desinfectante oxidará materiales como el amoníaco, los contaminantes que contienen nitrógeno y los desechos del nadador.
    3. Desinfectar o matar organismos vivos al contacto. Un desinfectante mata al 99.9% de los organismos vivos al instante.

    El cloro y el bromo son los dos únicos desinfectantes clasificados como desinfectantes. Aquí puedes encontrar más información sobre saneamiento de piscinas y los productos apropiados.

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